Terapia Familiar en Las Palmas

Soluciona conflictos familiares y mejora la comunicación entre padres e hijos adolescentes. Especialistas en problemas de convivencia y control excesivo.

La terapia familiar es un enfoque terapéutico que trabaja con toda la familia o con miembros específicos para resolver conflictos, mejorar la comunicación y fortalecer los vínculos. Es especialmente efectiva para problemas de convivencia entre padres e hijos adolescentes o universitarios, donde el control excesivo o la falta de comunicación generan tensión constante.

¿Cuándo es necesaria la terapia familiar?

Conflictos constantes

Cuando las discusiones son diarias y no se resuelven, generando un ambiente tenso en el hogar que afecta a todos los miembros de la familia.

Comunicación deteriorada

Cuando la comunicación se ha roto o se limita a órdenes y respuestas cortantes, sin posibilidad de diálogo constructivo.

Control excesivo o falta de límites

Cuando el control por parte de los padres es excesivo o, por el contrario, cuando no hay límites claros, generando conflictos y malentendidos.

Transición a la vida adulta

Cuando los hijos e hijas adolescentes o universitarios buscan independencia y los padres tienen dificultades para adaptarse a esta nueva etapa.

Problemas de convivencia

Cuando la convivencia diaria se ha vuelto insostenible y afecta el bienestar emocional de todos los miembros de la familia.

Beneficios de la terapia familiar

¿Cómo funciona el proceso?

1

Evaluación inicial

En la primera sesión evaluamos la situación familiar, identificamos los problemas principales y establecemos objetivos terapéuticos.

2

Sesiones individuales o conjuntas

Dependiendo de las necesidades, trabajamos con la familia completa, con subgrupos (padre/madre-hijo/a) o de forma individual.

3

Seguimiento y ajustes

Realizamos seguimiento continuo del progreso y ajustamos las estrategias según sea necesario para lograr los objetivos.

Metodología de la terapia familiar

Trabajamos desde un enfoque sistémico y cognitivo-conductual: entendemos los conflictos como patrones que involucran a varios miembros de la familia y que se mantienen por la forma en que cada uno reacciona al otro. No buscamos culpables, sino identificar los ciclos de interacción que generan tensión (por ejemplo, crítica → defensa → más crítica) y romperlos mediante pautas de comunicación, límites claros y acuerdos prácticos.

Las sesiones pueden ser conjuntas (toda la familia o los miembros implicados), en subgrupos (por ejemplo solo los padres en una sesión, o padre/madre con el/la adolescente) o individuales cuando conviene trabajar primero con uno de los miembros. El objetivo es que todos se sientan escuchados y que las soluciones sean sostenibles en el día a día.

Qué esperar durante el proceso

1

Primera sesión (evaluación)

Conocemos a la familia, el motivo de consulta y la historia del conflicto. Establecemos objetivos concretos (por ejemplo mejorar la comunicación, reducir las discusiones en torno a horarios o estudios) y explicamos cómo trabajaremos. A veces la primera sesión es solo con los padres o solo con el/la adolescente, según el caso.

2

Fase de trabajo (primeras 6–12 sesiones)

Sesiones semanales o quincenales, conjuntas o alternando con subgrupos. Trabajamos comunicación, límites y tareas en casa. Es normal que al principio cueste bajar la defensividad; el terapeuta media y da estructura para que el diálogo sea seguro.

3

Seguimiento y cierre

Cuando los objetivos se cumplen y la convivencia mejora, espaciamos las sesiones y preparamos el alta con un resumen de lo aprendido y qué hacer si vuelven a aparecer tensiones.

Preguntas frecuentes

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No estás sola. Muchas familias pasan por situaciones similares y tienen solución.

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